La lanza inquebrantable

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La lanza inquebrantable

Por David Slagle

Reparto: Panteón

Mencionado: aatrox, Leona

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"Trae a un verdadero campe√≥n, o cien m√°s como t√ļ, y entonces tendremos una batalla de la que se hablar√° hasta el fin de los tiempos". - Pante√≥n

El guerrero incomparable conocido como Pantheon es un modelo de batalla casi imparable. Naci√≥ entre los Rakkor, un pueblo belicoso que viv√≠a en las laderas del monte Targ√≥n, y despu√©s de escalar el traicionero pico de la monta√Īa y ser considerado digno, fue elegido para convertirse en la encarnaci√≥n terrenal del Aspecto celestial de la guerra. Imbuido de poder inhumano, busca sin descanso a los enemigos de Targon, dejando solo cad√°veres a su paso.



Artesano de la guerra

Atreus era un joven y orgulloso Rakkoran llamado as√≠ por una de las cuatro estrellas que formaron la constelaci√≥n del Guerrero en el cielo nocturno, la constelaci√≥n conocida por los Rakkor como el Pante√≥n. Aunque no era el m√°s r√°pido ni el m√°s fuerte de los j√≥venes guerreros del monte Targon, ni el m√°s h√°bil con el arco, la lanza o la espada, Atreus era decidido, resuelto y su resistencia era legendaria entre sus compa√Īeros. Todos los d√≠as antes del amanecer, mientras los dem√°s dorm√≠an, se levantaba para correr por los traicioneros senderos del monte Targ√≥n, y siempre era el √ļltimo en abandonar el campo de entrenamiento por la noche, con los brazos cargados por el trabajo de las cuchillas.

Se desarroll√≥ una feroz rivalidad entre Atreus y otro joven Rakkoran, un ni√Īo llamado Pylas. Nacido en una l√≠nea de guerreros de renombre, Pylas era h√°bil, fuerte y popular. Parec√≠a destinado a la grandeza, y nadie de su edad pod√≠a superarlo en el c√≠rculo de lucha. Solo Atreus se neg√≥ a retroceder, levant√°ndose del suelo para seguir luchando, ensangrentado y magullado, incluso despu√©s de haber sido derribado una y otra vez. Si bien esto le vali√≥ a Atreus el respeto de sus instructores canosos, le gan√≥ la enemistad de Pylas, quien tom√≥ el desaf√≠o implacable de Atreus como una falta de respeto.



Atreus fue rechazado por sus compa√Īeros y sufri√≥ numerosas palizas por parte de Pylas y sus seguidores, aunque lo soport√≥ todo con estoica resistencia. Mantuvo su creciente ostracismo en secreto para su familia, sabiendo que solo les causar√≠a dolor.

En una patrulla de principios de invierno, a un día de marcha desde su aldea, los jóvenes guerreros y sus entrenadores se encontraron con las ruinas humeantes de un puesto avanzado de Rakkoran. La sangre manchaba la nieve y los cuerpos yacían esparcidos por el suelo. Se ordenó una retirada apresurada, pero ya era demasiado tarde ... el enemigo ya estaba sobre ellos.

Vestidos con pieles y pesadas armaduras de hierro, los forasteros saltaron de debajo de la nieve, con las hachas brillando bajo la luz fr√≠a. Ninguno de los j√≥venes guerreros hab√≠a completado su entrenamiento, y sus superiores eran todos barbas grises, mucho m√°s all√° de su mejor momento, sin embargo, varios enemigos fueron asesinados por cada uno de los suyos que cayeron. Sin embargo, los forasteros los superaban en n√ļmero, y los Rakkor fueron eliminados, uno por uno.

Pylas y Atreus lucharon espalda con espalda, el √ļltimo de los Rakkor a√ļn en pie. Ambos resultaron heridos y sangrando. La batalla terminar√≠a en unos momentos, pero sab√≠an que ten√≠an que advertir al pueblo. Atreus hundi√≥ su lanza en la garganta de un b√°rbaro, mientras Pylas cort√≥ dos m√°s, creando una brecha moment√°nea en el c√≠rculo de enemigos. Atreus le dijo a Pylas que se fuera, diciendo que mantendr√≠a a raya a sus enemigos para que Pylas pudiera escapar. Sin tiempo para discutir, Atreus ya estaba cargando contra el enemigo, Pylas corri√≥.


Atreus luchó duro, pero cuando un hacha pesada se estrelló contra su pecho, finalmente cayó y perdió el conocimiento.

Atreus se despert√≥, no en el m√°s all√° celestial como esperaba, sino en la monta√Īa donde hab√≠a ca√≠do. El sol se hab√≠a escondido detr√°s de los picos circundantes y una nueva capa de nieve lo cubr√≠a. Entumecido y apenas l√ļcido, se puso de pie. Se abri√≥ camino entre los cuerpos de los Rakkor ca√≠dos, pero todos estaban muertos. Peor a√ļn, Pylas yac√≠a un poco lejos, con un hacha arrojadiza incrustada en su espalda. La noticia no hab√≠a llegado a su aldea.


Medio arrastrándose, medio tropezando al lado de Pylas, Atreus encontró vivo a su otrora rival, pero horriblemente herido. Alzando al joven guerrero sobre sus hombros, Atreus comenzó el largo camino a casa. Tres días después, tropezó con las afueras de su aldea y finalmente se dejó caer.

Se despertó y encontró a Pylas cuidándolo, y sus heridas cosidas y vendadas. Aunque Atreus se sintió aliviado al descubrir que su aldea no había sido atacada, también se sorprendió al saber que ni los Rakkor ni los Los ancianos de Solari habían enviado a los Ra-Horak para encontrar y matar a los intrusos, eligiendo en cambio quedarse y defenderse de cualquier posible ataque.

En los meses siguientes, Atreus y Pylas se hicieron amigos íntimos. Olvidado todo antagonismo anterior, se lanzaron a su entrenamiento con renovado vigor y determinación. Mientras tanto, el resentimiento de Atreus hacia la orden Solari creció. Sintió que la mejor manera de proteger a los Rakkor era buscar y destruir activamente a sus posibles enemigos, pero el nuevo líder de los guerreros de Solari, un ex miembro de su propia tribu, Leona: predicó una forma diferente de protección, que Atreus sintió que era débil y pasiva.


Como todos los jóvenes rakkoranos, Atreus y Pylas habían crecido escuchando historias de grandes héroes que subían a la cima del monte Targón y eran bendecidos con un gran poder. Habiendo pasado juntos los arduos ritos guerreros rakkoran, la pareja comenzó a entrenarse en serio para hacer el ascenso ellos mismos. Atreus esperaba obtener el poder que necesitaría para buscar y derrotar a los enemigos del propio Rakkor, ya que parecía que los Solari no estaban dispuestos a hacerlo.

Solo los m√°s fuertes intentaron escalar, y menos de uno entre mil incluso vislumbr√≥ el pico. Sin embargo, Atreus y Pylas se unieron a un grupo m√°s grande reunido de todas las aldeas Rakkoran diseminadas alrededor de las estribaciones de la monta√Īa, y comenzaron el ascenso. Cuando partieron, el sol se oscureci√≥ cuando la luna plateada pas√≥ ante √©l. Algunos vieron esto como un mal presagio, pero Atreus lo tom√≥ como una se√Īal de que estaba en el camino correcto, que sus creencias sobre los Solari eran correctas. Despu√©s de semanas de escalada, el grupo ten√≠a la mitad de su tama√Īo original. Algunos hab√≠an retrocedido, mientras que otros hab√≠an sido reclamados por la monta√Īa, habiendo ca√≠do en grietas, enterrados bajo avalanchas o congelados hasta morir en la noche. Estaban muy por encima de la l√≠nea de nubes, y el cielo estaba lleno de extra√Īas luces cambiantes e ilusiones. A√ļn as√≠ siguieron adelante.


El aire se hac√≠a cada vez m√°s tenue y el fr√≠o se hac√≠a cada vez m√°s amargo a medida que las semanas se convert√≠an en meses. Varios escaladores se detuvieron para recobrar el aliento, para no volver a moverse jam√°s, con la carne helada en la monta√Īa. Otros, enloquecidos por la falta de aire y el cansancio, se lanzaron desde los acantilados, cayendo como piedras. Uno por uno, la monta√Īa reclam√≥ a quienes intentaron dominarla, hasta que solo quedaron Pylas y Atreus.

Agotados, congelados y con la mente confusa, la pareja hizo el ascenso final a la cima, solo para encontrar ... nada.

No vieron una ciudad legendaria en la cima, ni ning√ļn h√©roe guerrero del cielo esperando para abrazarlos, solo hielo, muerte y rocas retorcidas en extra√Īas formas circulares. Pylas se derrumb√≥, lo √ļltimo de sus fuerzas finalmente cedi√≥, y Atreus rugi√≥ de frustraci√≥n.

Sabiendo que Pylas no tenía la fuerza para hacer el descenso, Atreus se sentó con él, acunando su cabeza en su regazo mientras veía cómo la vida se le escapaba a su amigo.

Entonces se abrieron los cielos. El aire brilló como un líquido y una puerta se abrió ante Atreus. La luz dorada se derramó, calentando su rostro, y se pudo vislumbrar una ciudad más allá del velo, un lugar de arquitectura inconcebible y visión grandiosa. Una figura lo esperaba con la mano extendida.

Lágrimas de asombro corrieron por el rostro de Atreus. No habría dejado a su amigo, pero al mirar hacia abajo vio que Pylas había muerto en sus brazos, con una sonrisa beatífica en el rostro. Atreus se puso de pie, cerró los ojos de su amigo y lo depositó suavemente sobre la nieve derretida. Dio un paso adelante para encontrarse con su guía, caminando a través del velo de la realidad hasta el verdadero Targón.

Pasaron los meses. En los flancos inferiores de la monta√Īa, se supon√≠a que Atreus y Pylas hab√≠an muerto junto con todos los dem√°s que hab√≠an intentado el ascenso. Estaban de luto, pero esto no era nada inusual ni inesperado. Solo una vez en una generaci√≥n alguien regres√≥ con poder desde la cima de la monta√Īa.

Fue en este momento que otro grupo de asalto de b√°rbaros del norte apareci√≥ misteriosamente en la monta√Īa, casi un a√Īo despu√©s del d√≠a en que hab√≠an masacrado a los rakkoranos en el puesto de avanzada y a los compa√Īeros de Atreus. Atacaron varias aldeas aisladas, masacrando y saqueando, antes de avanzar hacia un santuario Solari en lo alto de la monta√Īa. Los guardias all√≠ estaban muy superados en n√ļmero, pero estaban listos para morir defendiendo las reliquias y los m√≠sticos en su interior.

Cuando los merodeadores enemigos se acercaron, un viento fuerte y antinatural descendi√≥, azotando la nieve con una furia creciente. Las nubes arremolinadas se separaron, exponiendo toda la majestuosidad del monte Targ√≥n en el epicentro de la tormenta. Los guerreros de ambos lados lucharon por mantenerse en pie, protegi√©ndose los ojos contra la tormenta de hielo cuando una ciudad fantasmal y brillante apareci√≥ en los cielos en la cima de la monta√Īa.

Las cuatro estrellas de la constelación del Panteón parpadearon intensamente y luego se oscurecieron en lo alto. Simultáneamente, la luz ardiente de una estrella fugaz apareció dentro de la ciudad etérea y se dirigió hacia el suelo.

Gritó hacia el templo, moviéndose a una velocidad asombrosa, y los bárbaros rezaron a sus dioses paganos con voces temblorosas. La luz que fluía cayó de golpe, golpeando el suelo entre las dos fuerzas con un impacto devastador.

No se trataba de una estrella, sino de un guerrero envuelto en la luz de las estrellas y con un escudo dorado reluciente y una lanza legendaria. Había aterrizado en cuclillas como un guerrero, con una rodilla baja al suelo, y mientras miraba al enemigo que profanaba las tierras del monte Targón, los rakkoranos vieron que era Atreus ... pero no Atreus. El Aspecto del Guerrero lo había infundido, y ahora era tanto mortal como inmortal, la encarnación de la guerra hecha carne. Ahora era un avatar de batalla. Se había convertido en el Panteón.

Se levantó de su posición en cuclillas, los ojos brillando con luz celestial, y el enemigo supo que la muerte había llegado por ellos. La batalla terminó rápidamente; nadie podía oponerse a Pantheon. La sangre de los forasteros corría por la armadura y el arma de Pantheon, dejándolos prístinos y relucientes con la luz de las estrellas. Con sus enemigos derrotados, Pantheon marchó hacia la rugiente tormenta de hielo y desapareció.

La familia de Atreus llor√≥ a su hijo y celebr√≥ un funeral por √©l. Si bien hab√≠an sospechado que estaba muerto despu√©s de que no hab√≠a regresado de la expedici√≥n, ahora se confirm√≥ su desaparici√≥n. El Aspecto del Pante√≥n hab√≠a borrado su personalidad, recuerdos y emociones. La carne de Atreus no era m√°s que un caparaz√≥n habitado por el Aspecto sobrenatural de la Guerra; su alma mortal se hab√≠a unido a la de los antepasados ‚Äč‚Äčen el m√°s all√° celestial.

Atreus no fue la primera aparici√≥n de Pantheon en Runaterra. ha habido otros, y probablemente habr√° m√°s. No son inmortales, est√°n limitados por la carne humana que habitan y pueden morir, aunque se necesita un gran esfuerzo para hacerlo. La √ļltima aparici√≥n de Pantheon ha sido muy debatida por los ancianos de los Solari, ya que su llegada es tanto una bendici√≥n como una maldici√≥n, ya que a menudo presagia un tiempo de oscuridad por venir ...

"Esperaba que tuvieran más refuerzos". - Pantheon, de pie entre las piezas de un batallón noxiano brutalizado

Muy por encima de las nubes en el monte Targon reside una tribu incondicional de personas conocidas como los Rakkor que todav√≠a veneran el combate y la guerra como formas art√≠sticas definitivas. Recuerdan las Guerras R√ļnicas de Runaterra y saben que League of Legends solo puede reprimir las crecientes mareas de violencia durante un tiempo. Cada miembro de la tribu ha sido criado para ser un guerrero disciplinado y despiadado, y prefiere luchar contra los soldados de los ej√©rcitos noxiano o demaciano solo cuando los superan en n√ļmero al menos diez a uno.

Los guerreros Rakkor est√°n entrenados no solo para ser tan letales con sus propias manos como los artistas marciales m√°s capaces, sino tambi√©n para empu√Īar ferozmente las muchas armas reliquia de la tribu. Estos tesoros se han transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n y han aprovechado la naturaleza m√≠stica de Runaterra en sus propios n√ļcleos. Estas armas-reliquia se encuentran entre las m√°s peligrosas que existen, y no es de extra√Īar que hayan llegado a League of Legends en manos de Pantheon. Este guerrero de rostro de piedra es un modelo de su pueblo, su misma existencia es un himno de j√ļbilo al arte del combate.

Pantheon encontró insultante que la gente de Valoran instalara una organización para reemplazar la guerra, completa con los llamados campeones, sin incluir a los Rakkor. Reuniendo las bendiciones de su tribu y armado con los reliquias de sus antepasados, ha descendido a la Liga para mostrar al mundo un verdadero guerrero. No le importa contra quién lucha, y no le importa el esplendor o el prestigio de un campeón de la Liga, sino que vive solo para la austera gloria de la batalla. Mientras Pantheon respire, tendrá sed de otro enemigo al que vencer.

"Esperaba que tuvieran más refuerzos". - Pantheon, de pie entre las piezas de un batallón noxiano brutalizado

Muy por encima de las nubes en el monte Gargantuan reside una tribu incondicional de personas conocidas como los Stanpar que todav√≠a veneran el combate y la guerra como formas de arte definitivas. Recuerdan las Guerras R√ļnicas de Runaterra y saben que League of Legends solo puede reprimir las crecientes mareas de violencia durante un tiempo. Cada miembro de la tribu ha sido criado para ser un guerrero disciplinado y despiadado, y prefiere luchar contra los soldados de los ej√©rcitos noxiano o demaciano solo cuando los superan en n√ļmero al menos diez a uno.

Los guerreros Stanpar est√°n entrenados no solo para ser tan letales con sus propias manos como los artistas marciales m√°s capaces, sino tambi√©n para empu√Īar con fiereza las muchas armas reliquia de la tribu. Estos tesoros se han transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n y han aprovechado la naturaleza m√≠stica de Runaterra en sus propios n√ļcleos. Estas armas-reliquia se encuentran entre las m√°s peligrosas que existen, y no es de extra√Īar que hayan llegado a League of Legends en manos de Pantheon. Este guerrero de rostro de piedra es un modelo de su pueblo, su misma existencia es un himno de j√ļbilo al arte del combate.

Pantheon encontró insultante que la gente de Valoran instalara una organización para reemplazar la guerra, completa con los llamados campeones, sin incluir al Stanpar. Reuniendo las bendiciones de su tribu y armado con los reliquias de sus antepasados, ha descendido a la Liga para mostrar al mundo un verdadero guerrero. No le importa contra quién lucha, y no le importa el esplendor o el prestigio de un campeón de la Liga, sino que vive solo para la austera gloria de la batalla. Mientras Pantheon respire, tendrá sed de otro enemigo al que vencer.

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